Nuestro tiempo de Ayuno Regional ha sido una gran bendición.
Dios ha hablado a nuestros corazones a través de Su Palabra y nos hemos unido en oración y clamor por la Iglesia de Cristo, fortaleciendo nuestra fe y renovando nuestro compromiso de buscar Su presencia y voluntad.
Han sido días de consagración, comunión y búsqueda sincera del Señor, creyendo que Él escucha nuestras oraciones y obra conforme a Su propósito. Seguimos adelante con corazones renovados, confiando en que Dios traerá fortaleza, avivamiento y unidad a nuestras iglesias. ¡Que el fuego de la oración continúe encendido en cada congregación de nuestra Región Lima Centro!






